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LA ORQUESTA SINFÓNICA. VEHÍCULO CULTURAL

Fecha: 21/08/2019

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“Las orquestas sinfónicas no viven en una realidad paralela. Los músicos no son seres extraños. La música clásica es para todos. Las orquestas tienen que conectar con la sociedad. Los músicos tenemos la llave para comenzar a hacerlo. Más allá del valor estético que tenga la música clásica, las orquestas sinfónicas, como instituciones culturales, deben pensar más allá de términos económicos y trabajar en beneficio de la sociedad”. Me apropio de estas palabras del músico trombonista Miguel Galdón para subrayar el valor social de las orquestas sinfónicas. Desde un punto de vista artístico, una agrupación instrumental es el resultado de la evolución estética, intelectual y tecnológica de varios siglos, tanto en cuanto a la construcción de instrumentos como a la técnica necesaria para su utilización artística. La música es sentimiento, pero también es reflexión, experimentación, investigación. La música nos proporciona numerosos ejemplos sobre el liderazgo y el trabajo cooperativo: cómo escucharse unos a otros, cómo comunicarse y colaborar con los demás, cómo usar la imaginación y la creatividad para resolver problemas. Viendo todo esto, dirigir una orquesta es muy similar a dirigir una empresa. Una única persona al frente de un gran número de profesionales, juntos para conseguir obtener el mejor resultado posible de su trabajo: la mejor interpretación. La música es un idioma universal, muy exigente con los intérpretes, ya que deben reunir unas cualidades excepcionales y mantener una férrea disciplina para conseguir resultados interpretativos de calidad, máxime en la música clásica. Como dejó escrito Cervantes “donde hay música no puede haber cosa mala”. Estas cualidades son apreciadas por todo tipo de público, sea melómano, aficionado o incluso indiferente, por eso la interpretación de música clásica proyecta calidad y una suma de talentos profesionales. Cantabria cuenta con buenos músicos pero con pocas salidas profesionales. Es difícil que alguien se plantee estudiar música si no hay oportunidades. De hecho, somos de las pocas comunidades que no tenemos ni conservatorio superior ni orquesta profesional. De la inquietud e ilusión de un grupo de músicos profesionales ha surgido un proyecto cultural, social, dinamizador y educativo: La Orquesta del Cantábrico, que ha tenido su presentación oficial el pasado 8 de agosto en el Centro Botín. La joven directora de orquesta y coro, Paula Sumillera Rumoroso, con una importante trayectoria y sobre todo, un brillante futuro, contribuirá decisivamente a dar gran notoriedad a esta formación musical. He tenido la ocasión de constatar que se trata de un proyecto flexible, con un repertorio que abarca desde música clásica y contemporánea, hasta géneros como música popular o bandas sonoras; y viable desde un punto de vista económico. Esto último implica que no se trata de una orquesta sinfónica estable que precisa de un presupuesto anual elevado, sino que su actividad musical se desarrolla en base a la demanda que de sus servicios precisen cualquier institución ya sea pública o privada. Hemos de entender que los creadores son un factor imprescindible en las políticas culturales no solo en cuanto a la acción meramente creadora sino en cuanto a la aportación de nuevas visiones y convertirse en fuente de procesos para las necesidades culturales contemporáneas. Trabajar desde las políticas culturales supone hacer frente a los mercados y colaborar a la configuración de la cultura como una herramienta de educación y construcción cívica sustentada sobre los valores y los derechos culturales y alejada de los conceptos mercantilistas y/o tecnocráticos. El economista británico más brillante de su época Alfred Marshall afirma en sus “Principios de Economía” (1890): “…. el desarrollo de las facultades artísticas del pueblo es en si mismo un fin de la mayor importancia y se está convirtiendo en un factor principal de la eficiencia industrial”. El estreno de la Orquesta del Cantábrico es una ocasión magnífica para propiciar que tanto los poderes públicos ya sean regionales o locales como la iniciativa privada apoyen con determinación esta iniciativa.

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