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ECONOMÍA ÉTICA

Fecha: 09/01/2019

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La historia del pensamiento económico demuestra el alejamiento de la economía de las cuestiones morales a favor de una formulación como ciencia exacta. Cuando al contrario, la moral no es un componente accesorio de la economía sino un componente esencial. Adam Smith, considerado el padre de la economía, al estudiar la sociedad burguesa de su tiempo, nos lega una visión moral para la economía y los negocios. Más recientemente, el premio Nobel Amartya Sen establece que el empobrecimiento que vive la economía se debe al alejamiento que ésta ha sufrido de la ética con el nacimiento de la economía moderna. Su crítica tiene su origen en el hecho de haberse cuestionado la economía del bienestar y la economía del cambio social. Sostiene que la integración de la moral a la ciencia económica posibilitará enfrentar y resolver de manera consecuente problemas como la justicia social, el desempleo, la pobreza y el bienestar. No debemos olvidar que los economistas ocupamos una posición estratégica en el entramado económico que nos convierte en piezas claves para el desarrollo sostenible. Nuestra formación en contenidos económicos y de gestión nos lleva a ocupar en la sociedad distintos puestos de responsabilidad en las organizaciones sociales, en especial en el entorno empresarial. Debemos, por tanto, ser conscientes de la dimensión social de esta responsabilidad y actuar en consecuencia. Como personas individuales y en nuestra calidad de economistas debemos interiorizar y asumir la responsabilidad social que nos corresponda cuando desempeñamos nuestros distintos roles en la vida. En definitiva, hemos de desarrollar planteamientos pensando en una economía para las personas y no al revés. En síntesis, el rol del economista no puede limitarse a un análisis presuntamente aséptico de la realidad ni proveer los medios para que se tomen decisiones eficientes en todos los ámbitos. Los economistas debemos aportar además soluciones para corregir todas las situaciones de desempleo, de pobreza, de privaciones. A ello debemos dedicar nuestros esfuerzos de estudio e investigación, nuestras propuestas de medidas, en definitiva nuestra acción como profesionales.

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