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TECHOS DE CRISTAL

Fecha: 24/10/2018

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Más del 60% de los actuales licenciados son mujeres, tienen excelentes resultados académicos y finalizan los programas oficiales de postgrado en número superior a los hombres. El 45% del mercado laboral español es femenino y en un porcentaje similar el denominado de alta cualificación, ocupado por licenciados e ingenieros. Sin embargo cuando avanzamos en la carrera hacia la alta dirección, los porcentajes se reducen estrepitosamente. El obstáculo más señalado por mujeres que ocupan mandos intermedios, para acceder a puestos de alta dirección es el cuidado de los hijos. Lo indican un 42% de encuestadas, muy por encima de la media de la UE (29%) y de nuestros vecinos Francia (16%) e Italia (25%). En España, la decisión de tener hijos sigue suponiendo una ralentización de la carrera profesional que asumen, mayoritariamente, las mujeres en un momento fundamental de su camino a la dirección. Pero hay otro factor importantísimo y mucho más difícil de cambiar: los roles familiares. Conseguir un reparto más igualitario de estas tareas y convertir en normal, por ejemplo, que el padre asuma parte de la baja de maternidad, son tareas que requieren el esfuerzo de toda la sociedad. Otro factor que no debemos pasar por alto es la menor visibilidad de las mujeres, exigen menos que los hombres y se focalizan más en el desarrollo del trabajo que en las relaciones personales en el ámbito profesional. Lo que parece evidente es que la situación no es buena, no sólo para las mujeres, sino para la sociedad. Un reciente estudio del Banco Mundial demuestra el impacto económico que tiene la menor presencia de la mujer en el mundo laboral y especialmente en las cúpulas directivas. Es un asunto que afecta al desarrollo de los países y a la rentabilidad de las empresas. Las organizaciones tienen un papel fundamental en este tema. La inmensa mayoría de las empresas siguen trabajando de forma anticuada, pero las prioridades de la gente han cambiado. El lugar de trabajo debe ser más flexible y responder a las necesidades de los trabajadores si quiere satisfacer las exigencias de las futuras generaciones de directivas. Además, los viejos estereotipos de un liderazgo jerárquico y agresivo ya no encajan con nuestro mundo y con los retos de hoy en día. De hecho, los líderes que hacen uso de habilidades como la colaboración, la empatía y la flexibilidad, considerados como rasgos femeninos, están mejor preparados para impulsar el futuro de las compañías. Está en sus manos establecer mecanismos que impulsen a la mujer al primer nivel de dirección, que empiece a participar de verdad en los comités de dirección, que acceda a las direcciones generales y a los Consejos de Administración en equilibrio.

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