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EL "PADRE" DE LA ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN, EN LA FACULTAD DE ECONÓMICAS

Fecha: 08/02/2018

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El austríaco Christian Felber propone un nuevo modelo basado en los principios y valores universales de los derechos humanos

El profesor universitario Christian Felber (Salzburgo, Austria, 1972) padre de la denominada Economía del Bien Común y creador del Banco por el Bien Común, impartió una conferencia la Sala Guillermo Gómez Laá de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Cantabria (UC), donde explicó su modelo alternativo de desarrollo económico. El acto fue organizado por el Colegio de Economistas de Cantabria, la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, CEMIDE y la ONGD Economistas sin Fronteras, con la colaboración de la Consejería de Economía, Hacienda y Empleo del Gobierno de Cantabria y la firma Liberbank. La economía ha de estar al servicio de las personas, del bien común y del interés general y no al revés. Bajo esa premisa, Felber ha articulado un modelo económico alternativo al que actualmente impera en los países más desarrollados. Frente al modelo de desarrollo convencional, en el que por encima de todo prima la rentabilidad económica pura y dura, Felber propone otro que prioriza al hombre, basándose en los principios y valores universales de los derechos humanos: dignidad humana, solidaridad, sostenibilidad ecológica, justicia social y democracia. El objetivo de este nuevo modelo es promover una economía de mercado ética, además de plenamente liberal, a fin lograr un mundo mejor. El modelo de la Economía del Bien Común plantea la utilización de unos indicadores distintos a los indicadores clásicos que permitan medir no solo los aspectos financieros y monetarios de la economía, sino también aspectos sociales y culturales. Para medir el bienestar de un país, frente al indicador del Producto Interior Bruto, se propone como indicador el Producto del Bien Común; el cual incluye también aspectos como la cohesión social, la solidaridad, la participación, la calidad de la democracia, la política medioambiental, el justo reparto de los beneficios, la igualdad de género o la igualdad salarial, entre otros. La Economía del Bien Común no está en contra de las empresas, ni de la libertad, ni del mercado, pero considera que no es posible continuar por más tiempo con un discurso económico de pensamiento único en el que el dinero y el capital se han convertido en un fin en sí mismo. El objetivo de las empresas no puede ser exclusivamente la maximización del beneficio económico, porque eso supone un perjuicio para el entorno, para el medioambiente y para la sociedad, lo que no es sostenible. Autores reconocidos en el ámbito de la dirección de empresas, ya señalan la necesidad de que las empresas no solo garanticen una determinada responsabilidad social, sino que se comprometan en la creación de valor social. El valor económico y el valor social van unidos, de manera que el éxito de la empresa ha de ser el de conseguir un valor compartido, que es la intersección de los dos valores: el económico y el social. Y eso ya no lo dicen solo los comunistas y los socialistas, lo dicen defensores del sistema capitalista como Michael Porter. Porque la sostenibilidad del sistema, solamente se podrá garantizar cuando las empresas sean capaces de crear valor compartido. La Economía del Bien Común podría representar una evolución del capitalismo hacia un nuevo estadio en el que ya se puede hablar de una economía con rostro humano. Pie de foto: De izda. a dcha., el decano de la Facultad, Pablo Coto; Felber; la vicepresidenta de CEMIDE, Ana Campos y el decano-presidente del Colegio de Economistas, Fernando García Andrés.

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